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Cómo Las Mujeres Pueden Ayudar A Romper El Ciclo Del Abuso Sexual PDF Imprimir E-mail


Los titulares anunciaban lo inconcebible: una maestra de escuela dominical había abusado sexualmente de una niña de nueve años y luego la había asesinado.  Las escenas que rodeaban el caso eran contradictorias.  A la víctima se le vio por última vez cruzando la calle dando saltitos camino a una cita para jugar. Su cuerpo violado fue encontrado días más tarde metido en una maleta que fue vista flotando sobre un arroyo.

En cuanto a este caso, hay tres cosas que han provocado la preocupación social:
1)    Quien perpetró el crimen fue una mujer
2)    La perpetradora era una figura adulta  de importancia en la vida de la víctima con influencia espiritual significativa.
3)    La perpetradora también era la madre de la compañera de juegos de la víctima.

Por varias semanas la historia capturó los titulares, los medios de comunicación y al público en general quien estuvo estupefacto  por los pocos detalles revelados.  Sin lugar a duda, cada mamá, cada hermana, cada tía, cada prima sufrió de pesadia psicológicas debido a este caso.  Sin embargo, los expertos se presentaron en la TV para asegurarnos que el abuso sexual de parte de mujeres es poco común y que es posible que la perpetradora en este caso no hubiera actuado sola, sino bajo la dirección de un hombre.  Esto abrió las puertas para mucha más especulación y debate en cuanto a los detalles ocultos de lo que realmente había ocurrido.

La realidad es que el abuso sexual por parte de una mujer hacia una niña no es poco común.  Es uno de esos males sociales que no se ventilan en público porque se considera que es un ataque  desconcertante contra el rol de la mujer.  Creemos que por naturaleza la mujer nutre. Además, la mujer ha sido la principal víctima de ofensas sexuales por parte de los hombres.  El hecho es que el abuso sexual, ya sea perpetrado por hombres o mujeres, es un problema social que se mantiene secreto  y es el producto de los ciclos de abuso.  El perpetrador casi siempre fue abusado temprano en su vida y con el acto de abuso descarga su ira.  Muchas mujeres adultas han confesado el horror de haber sido abusadas sexualmente por mujeres o por compañeras.

Enterrar nuestras cabezas  en la arena solo cierra la puerta a posible ayuda para la perpetradora y la víctima.  Confiar en que nunca nos sucederá a nosotras o a las nuestras es también negación.  Ignorar el hecho no significa que desaparecerá.

En el libro Healing From the Trauma of Childhood Sexual Abuse (Sanando del trauma del abuso sexual infantil), Karen A.Duncan dice que entre las razones por las cuales nuestra cultura se rehúsa a reconocer el daño causado por mujeres que son abusadoras sexuales está la creencia que las incidencias de abuso sexual por parte de mujeres, especialmente aquellas que actúan solas, son pocas y que las mujeres son víctimas  de violencia física, emocional y sexual y no las perpetradoras.  A pesar de que es cierto que mujeres y niñas son las principales víctimas del abuso sexual existe un grupo de mujeres que también cometen crímenes sexuales.  Estas mujeres abusan tanto de niños como de niñas.

Nuestro silencio y nuestra negación nos están causando miles de víctimas.  En 2002 solo en los Estados Unidos, las mujeres perpetraron 6,000 casos reportados de abuso sexual.  Es importante aclarar que el abuso sexual por parte de hombres o mujeres es un problema social y global que no se limita a una raza, cultura o nacionalidad.  De igual forma, nuestro silencio sigue siendo un fenómeno global que simplemente cierra las puertas de ayuda para las víctimas.


Duncan además dice en su escrito que cuando nuestra sociedad niega que el abuso sexual ocurre por parte de mujeres les negamos a sus víctimas el apoyo que necesitan para reportar este trauma y buscar ayuda para iniciar su proceso de sanidad.  También ayudamos a aquellas perpetradoras que cometen este crimen traumático a no buscar la ayuda que necesitan para dejar de cometer estos actos.  Trágicamente, a través de esta negación cultural, también permitimos que el crimen del abuso sexual por parte  de mujeres se extienda hacia los millones de niños ultrajados hoy y les quitamos a los niños, quienes fueron sus víctimas pasadas, el apoyo necesario para que se les crea.

Antes de que empieces a pensar que no hay nada que puedes hacer para ayudar, considera que tu vigilancia y conocimiento en cuanto a este asunto es el primer paso en la dirección correcta.  He aquí algunas sugerencias prácticas acerca de cómo podemos empezar a romper este ciclo:

1.    Necesitamos vigilar más a nuestras niñas. Todas, como comunidad femenina, necesitamos proteger más a las niñas.  No podemos ver situaciones peligrosas e ignorarlas.  Advertir a las personas, especialmente a las madres, de situaciones peligrosas o personas peligrosas muchas veces no es aceptado.  Hazlo de todos modos. Esto puede salvar una vida.

2.    Ten cuidado de dónde dejas a tu hija. Pon atención a circunstancias que se prestan para el abuso.  Dejar a los niños por largos períodos en las casas de otros, aunque fueran compañeritos de juegos, no es sabio.  Creer que la iglesia o la escuela son lugares seguros también es un pensamiento ingenuo.  Los abusadores ven a los niños que han sido dejados solos por largos períodos de tiempo como su blanco principal.  Ellos solamente necesitan de unos cuantos minutos para cometer una ofensa que puede tener consecuencias para toda la vida.

3.    Tenemos que aceptar que aun los niños pueden molestar sexualmente a otros niños. Si tenemos esto claro, nos aseguraremos que los momentos de juegos de los niños sean constantemente vigilados  por adultos responsables.

4.    Decirle a los niños que “cuenten” no es suficiente. No importa cuántas veces le has dicho a tu hija que te cuente, debes saber que el abusador encontrará una forma de ejercer un control psicológico, generalmente a través de amenazas, y puede ser que tu hija nunca diga nada.  Necesitas observar cambios en el comportamiento de tu hija y tratarlos de inmediato.  Si tu hija expresa que no quiere ir a jugar a cierta casa con ciertos compañeros, o que no desea estar en presencia o en compañía de cierto adulto, o responde con frialdad ante un intercambio “amigable” por parte de un adulto, presta atención.  No obligues a tu hija a ser amable, exponiéndola de esta forma a una posible situación peligrosa.

5.    Necesitamos dejar de silenciar las voces de nuestras niñas. La sociedad ya se encarga de silenciar a las mujeres, no necesitan ser calladas en casa también. Si bien es cierto, la disciplina es parte importante de ser una madre efectiva, los padres y las madres necesitan darse cuenta de que una disciplina áspera puede silenciar la voz de su hija.  Si tu hija aprende de ti que cada vez que dice o hace algo que a ti te parece ser irrespetuoso o inapropiado tú le atacarás físicamente o verbalmente, estás silenciando a tu hija.  Ella aprenderá desde temprano a reservarse sus más profundos pesares y pensamientos.

6.    Las niñas esconden el abuso sexual. Porque ha sido amenazada. Porque cuando te contó la primera vez no  le pusiste  atención o le dijiste que estaba mintiendo.  También porque tiene miedo a ser juzgadas o regañadas.  Si en el pasado obtuvo cualquiera de estos resultados, ella esconderá el abuso.

7.    Observa con cuidado a las niñas bajo tu cuidado. ¿Hay algún cambio en su conducta? ¿Está siendo rebelde? ¿Hay alguien con quien ha estado particularmente incómoda? La conducta de los niños no siempre es drama y no siempre es infantil.  A menudo los niños simplemente tratan de protegerse. ¿Qué hay detrás del drama? ¿Qué te está tratando de decir tu hija?

8.    Si tú fuiste abusada en el pasado, existe la posibilidad de que tendrás dificultades para enfrentar esta situación. El continuum de un juicio afectado, consecuencia de una experiencia previa de abuso sexual, va desde una madre sobre protectora  hasta una madre que sigue llevando a su hija a jugar a casa de un abusador aun después de que la niña haya reportado que no quiere seguir yendo.  Si tú has sido víctima del abuso sexual es importante que busques intervención profesional significativa para ayudarte a lidiar con tu propio dolor.


9.    Si tu hija es menor de edad: sí necesitas saber en dónde está en todo momento.
¿Con quién está? ¿Realmente conoces a estas personas? Si necesitas contactarte con ellos ¿puedes hacerlo? ¿Tiene esta persona tu confianza absoluta? Si esta persona es conocida por tu hija pero no por ti, ¿estás segura que es de fiar? ¿Está tu confianza en ellos basada solo en su posición social? Vivimos en un mundo que ya es peligroso para las niñas, pues 3 de cada 4 son abusadas sexualmente. Necesitamos hacer todo cuanto esté en nuestras manos para evitar que ocurran más.


10.    Edúcate y educa a otros en cuanto a los hechos.
No importa que no te haya sucedido a ti o que no tengas hijas, podemos ayudar a frenar muchos casos y a romper este ciclo.  Si hablas Inglés, visita los siguientes sitios de organizaciones sin fines de lucro que proveen información actualizada y muy pertinente sobre este asunto: www.darkness2light.org y www.stopitnow.org

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Copyright © 2009 by Norka Blackman-Richards
Traduccion Dinorah Blackman de Williams
Norka Blackman-Richards, es la editora principal de 4 Real Women- The Magazine y Para Mujeres Reales – La Revista, dos comunidades ciberneticas para mujeres. Escritora, esposa de un ministro y conferencista internacional sobre temas relacionados con la mujer, Norka es tambien la fundadora y presidenta de 4 Real Women International, Inc. una organizacion internacional sin fines de lucro. Puedes contactarla en Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

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