| De Guerra Con Nuestros Cuerpos | Array Imprimir Array |
Por décadas los medios de información y de entretenimiento, y las industrias de cosméticos y moda han influenciado grandemente los estándares de belleza de la mujer. Como resultado, ciertos tipos de cuerpo y ciertas formas de verse se han convertido en medidas de belleza predominantes en nuestras sociedades. Los niveles establecidos de más joven, más alta, más delgada, más pálida están a veces lejos de la realidad de la mayoría de las mujeres.....
Por décadas los medios de información y de entretenimiento, y las industrias de cosméticos y moda han influenciado grandemente los estándares de belleza de la mujer. Como resultado, ciertos tipos de cuerpo y ciertas formas de verse se han convertido en medidas de belleza predominantes en nuestras sociedades. Los niveles establecidos de más joven, más alta, más delgada, más pálida están a veces lejos de la realidad de la mayoría de las mujeres. De hecho, la mujer Norte Americana promedio mide 5 pies 4 pulgadas (1.63 m) de altura y pesa entre 140 y 160 lbs (64-67 kg). La modelo promedio mide 5 pies 11 pulgadas de estatura (1.80 m) y pesa entre 108 y 117 lbs. (49-53 kg). Este dictamen en cuanto a la belleza femenina es vendido a las mujeres desde muy temprana edad. Los estudios comprueban que el 42% de las niñas en los grados 1-3 de primaria quisieran ser más delgadas. Una consecuencia de este criterio de belleza es que el cuerpo femenino se ha convertido en un dispositivo que necesita ser mejorado y reparado. Junto con nuestra obsesión con ser delgadas, también existe la tendencia cada vez mayor entre las mujeres de mutilar nuestros cuerpos en el nombre de la belleza y la perfección.
Algunos dirán que hoy día la mujer tiene más opciones para optimizar su cuerpo y simplemente toma ventaja de las mismas. Aunado a esto, nuestros cuerpos están dañados debido a la naturaleza caída de la humanidad, y consecuentemente necesita ser reparado. Sin embargo, el acto de aplicar estrategias para optimizar es muy distinto a tomar medidas para re-crearse o peor aun, rediseñarse una misma.
De acuerdo a una encuesta exhaustiva a médicos y cirujanos estadounidenses hecha por The American Society for Aesthetic Plastic Surgery (La Sociedad Americana para la Cirugía Plástica Estética), las mujeres se sometieron a 11.9 millones de procesos cosméticos en los Estados Unidos en el año 2004. Ellas tuvieron el 90% del total de las operaciones realizadas entre hombre y mujeres. Las cirugías más comunes entre las mujeres fueron: liposucciones, aumento de mamas, cirugías en párpados, reducción de estómago y estiramientos faciales. Más aun, la falacia del estándar de belleza se ha convertido en un fenómeno global que ha traspasado todas las barreras raciales. Esto, gracias al alcance de los medios de comunicación y entretenimiento Norteamericanos, que han ayudado a diseminar estos patrones para las mujeres alrededor del mundo. A raíz de esto, muchas mujeres creen que cualquier belleza natural que viene como consecuencia de su etnia es realmente un error de la naturaleza. Y mientras que muchas puedan discutir, y con justa razón, que hoy día hay muchas mujeres de color famosas que han desafiado estos patrones de belleza, muchas de estas mismas mujeres, dentro de sus particularidades étnicas, siguen buscando formas para alcanzar los patrones de belleza establecidos. Además, para ellas también es una maniobra política mantener una cierta imagen de presencia profesional que obedezca a estos patrones.
Es posible que éste sea el resultado más peligroso de los estándares de belleza, que la belleza real de una mujer sea medida de acuerdo a su proximidad a estos estándares o patrones. Como resultado las mujeres alrededor del mundo declaran una guerra en contra de sus cuerpos porque creen esta falsedad.
Para fortalecer esta guerra necesitan constantemente nutrirse o permitir que otros las nutran con una imagen corporal negativauna percepción torcida de su belleza. Necesitan mirarse al espejo y ver fealdad y contemplar defectos. Deben mirar a otras mujeres y verlas más hermosas, y deben nutrir deseos envidiosos de ser como ellas. Necesitan sentirse avergonzadas de su propia naturaleza. Pero como toda guerra, es un ciclo destructivo que afecta la relación con una misma y con los demás.
Las mujeres iniciamos esta guerra desde el momento en que tenemos consciencia de nosotras mismas. Muy temprano, la semilla de incongruencia es sembrada en nuestra psiquis. Esta semilla es casi siempre sembrada por aquellos que pertenecen a nuestro círculo interno-- los más cercanos a nosotros-- y luego es ratificado por el mundo exterior.
Probablemente esa semilla fue sembrada cada vez que mamá peinaba nuestro cabello y se quejaba de que era muy duro, muy indomable, muy grueso, muy seco, muy fino, muy lacio, muy corto, muy algo. Quizás fue esa tía que, al pasar, nos comparaba con una hermana o prima, resaltando los atributos físicos de ésta y lamentando las fallas nuestras. Puede ser que fueron esos compañeros de clase que nos molestaron día a día, burlándose sin misericordia de algún aspecto de nuestro físico. Nuestros pensamientos fueron adulterados de tal forma que hemos llegado a creer que si logramos reparar esos defectos con el cabello correcto, la nariz correcta, el cuerpo correctoentonces seremos hermosas. Esa semilla inicial de desperfecto, no fácilmente discernible al ojo humano, halló cabida en nuestra psiquis. Una vez incrustada esta semilla, empezamos a recoger todas las armas dentro de nuestro alcance económico para luchar en contra de nuestros cuerpos. Lentamente, silenciosamente, inconscientemente, renegando de Dios por sus malos cálculos.
Te invitamos a leer el siguiente articulo: 10 pasos para una imagen positiva Cuando termines pasaselo a alguna mujer que necesite reafirmarse que es bella tal y como es. http://www.nationaleatingdisorders.org/p.asp?WebPage_ID=457&Profile_ID=69481
Traducción al español por Dinorah Blackman-Williams. Para consultas sobre traducción o su nuevo libro Between Lullabies and Diapers usted puede contactar a Dinorah por su correo electrónico: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla Articulo original escrito por Norka Blackman-Richards. Norka es educadora, escritora, y popular conferencista (en ingles y español) sobre temas referentes a la mujer. Usted puede contactarla acerca de sus servicios, y para la publicación de estos artículos, por su correo electrónico: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
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